Rehabilitación de tuberías mediante encamisado

Se trata de una técnica que permite la reparación de tuberías enterradas de saneamiento o alcantarillado en mal estado, sin necesidad de tener que romper el pavimento y excavar hasta alcanzar la tubería, para posteriormente reponerlo. De esta manera, se consigue realizar la reparación de la tubería deteriorada en un plazo menor y con un coste más reducido, ya que se evitan este tipo de obras auxiliares.

El encamisado consiste básicamente en introducir un tubo nuevo de menor diámetro en el interior de la tubería deteriorada, de forma que las aguas sean conducidas por este nuevo tubo en lugar de por el antiguo, evitando así las grietas o roturas que el tubo dañado pudiera presentar.

Este sistema tiene como claro incoveniente la reducción de la sección útil de la tubería, lo que en determinados casos puede suponer una limitación para su empleo.

Por ese motivo se ha desarrollado un nuevo sistema a base de encamisado por medio de  una manga tubular flexible, que se adhiere a las paredes interiores de la tubería, gracias a la polimerización de una resina termoendurecible, previamente impregnada en la parte reversible de la manga.

Mediante este proceso conseguimos mejorar la integridad estructural de la tubería, la fluidez del agua, aumentar la elasticidad frente a presiones de la tubería y, sobre todo, hacer que desaparezcan las juntas de la  conducción, que a la sazón son los puntos más problemáticos en lo que a fugas se refiere.

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