¿Qué hacer ante una estructura de madera dañada?

Madera dañada

Cuando nos encontramos con una estructura de madera dañada por la acción de agentes xilófagos (hongos de pudrición, termita, carcoma, etc...) debemos poner en marcha una estrategia de actuación enfocada a un doble objetivo:

  • Eliminar las causas que han provocado la aparición de estos daños, que siempre son humedades o aportes de agua a las piezas de madera.
  • Recuperar la funcionalidad de las piezas afectadas, ya sea mediante refuerzo o tratamiento específicio.

Lo primero, en cualquier caso, es determinar la naturaleza y extensión de los daños producidos. Por lo general, esta inspección no puede hacerse extensiva a toda la madera presente por motivos evidentes de índole práctica y económica, por lo que nos deberemos centrar en el análisis de los puntos más débiles, es decir, aquellos más expuestos a la humedad. Estos suelen ubicarse normalmente en zonas cercanas a cuartos húmedos del edificio (baños, cocinas), ya que las fugas de las conducciones existentes en estas habitaciones suelen ser las que provocan las condiciones de humedad necesarias para la aparición del ataque. Otro punto singular que deberemos analizar es el apoyo de las viguetas en los muros en contacto con el exterior, ya que el mismo proceso puede desencadenarse por la aportación de agua de lluvia filtrada al interior del muro por juntas constructivas deterioradas o mal ejecutadas. La realización de este análisis implicará, evidentemente, la realización de calas en techos, suelos y muros para dejar a la vista los elementos de madera dañados.

Una vez determinadas las causas que han provocado el ataque, lo primero que hay que hacer, lógicamente, es eliminarlas, para cortar el aporte de humedad que está produciendo los daños. Esto puede implicar obras de reparación de conducciones de fontanería, saneamiento o calefacción, reparación de cubiertas, de cornisas o encuentros varios con la fachada.

Una vez detendio el aporte de agua, debemos evaluar el estado de los elementos dañados para determinar si vamos a acometer una actuación de refuerzo, sustitución o un tratamiento curativo o preventivo de la madera. En estos casos la casuística es muy variada y hay amplia bibliografía existente al respecto. En cualquier caso, es fundamental que la decisión sea adoptada por un técnico experto en rehabilitación y que sepa diseñar la solución más correcta para cada caso concreto.

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