Rehabilitacion de cubiertas planas

En este artículo vamos a comentar la manera de proceder a la hora de acometer la rehabilitación de una cubierta plana, entendiendo por tal una actuación integral sobre la misma que renueve completamente tanto su material de impermeabilización como el acabado de la misma.

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Este tipo de intervención suele acometerse cuando, tras varias reparaciones puntuales fallidas, la propiedad de un inmueble toma consciencia de que la cubierta existente ha llegado al final de su vida útil y es el momento de acometer una renovación completa de la misma que evite durante una buena temporada las molestas goteras.

Como siempre, recomendamos que las obras sean proyectadas y supervisadas por un técnico competente a fin de tener una garantía de que la solución a adoptar sea correcta y su ejecución haya sido vigilada concienzudamente.

En este artículo vamos a referirnos a las soluciones más frecuentes a emplear en edificios residenciales, dejando de lado aspectos tales como cubiertas ajardinadas o transitables para vehículos o la posibilidad de incorporar aislamiento en la cubierta.

ANALISIS DE LO EXISTENTE

En primer lugar, es necesario conocer en profundidad lo que hay en la cubierta, ya que no solo debemos saberlo para estimar las demoliciones que van a ser precisas, sino para detectar posibles fallos o soluciones incorrectas de la cubierta existente que estuvieran causando los problemas.

También debemos realizar este análisis para detectar los puntos singulares que pueda tener la cubierta: sumideros, juntas de dilatación, encuentros con petos, chimeneas, instalaciones, etc…

PENDIENTEADO

Debemos analizar también las pendientes existentes en la cubierta. Que una cubierta sea plana no quiere decir que no tenga pendiente, sino que ésta se mantiene por debajo del 5%. En general, a mayor pendiente, menor riesgo de filtraciones, siendo recomendable disponer siempre al menos un 3% de pendiente de evacuación de agua hacia los sumideros.

Por tanto, hay que vigilar que la pendiente existente en la cubierta sea adecuada, que no haya contrapendientes, y que los sumideros desagüen una superficie adecuada a su tamaño, es decir, que la división en cuarteles de la cubierta sea correcta.

En caso de que detectemos problemas, será necesario corregir zonas puntuales de la capa de formación de pendientes, llegando incluso a su demolición y reconstrucción completa si las pendientes existentes fueran completamente erróneas.

IMPERMEABILIZACION DE CUBIERTAS PLANAS

Aquí entramos en una de las cuestiones más peliagudas: ¿Qué material emplear para la impermeabilización? Existen numerosas alternativas en el mercado, pero la más habitual en edificios residenciales es el empleo de láminas asfálticas.

Éstas tienen la ventaja de que todo el mundo la sabe colocar y la desventaja de que todo el mundo la sabe colocar. Es decir, existe un elevado intrusismo de operarios insuficientemente cualificados para la colocación correcta de este material.

Entre sus otros inconvenientes está que se degrada rápidamente por la acción de los rayos UVA del sol, por lo que necesita quedar protegida. También se presenta en formatos más pequeños, por lo que el número de juntas se multiplica con respecto a otros materiales.

Admiten múltiples variantes según:

  • Cómo se coloque: completamente adherido al soporte o flotante.
  • Solución monocapa o bicapa.
  • Tipo de lámina asfáltica en concreto a utilizar: oxiasfalto o betún modificado con elastómeros o plastómeros.
  • Si es auto-protegida o con protección mediante grava o pavimento.

Las láminas autoprotegidas (con gravilla o aluminio) son las que más se ven últimamente en las cubiertas, Sin embargo, no nos parece una solución completamente satisfactoria, ya que suelen perder rápidamente su capa de protección exterior, mostrando un cuarteamiento típico a los pocos años de estar instalada. Además, como deben instalarse obligatoriamente de forma completamente adherida al soporte, las diferencias de dilatación entre asfalto y hormigón también contribuyen a su deterioro.

cubiertas planas
Típìco cuarteamiento de láminas asfálticas autoprotegidas

Como recomendación final, nuestro consejo en caso de emplear este tipo de láminas es acudir a soluciones bicapa en posición flotante con protección exterior de grava o solado.

Otras alternativas posibles al empleo de láminas asfálticas son las láminas de PVC y las de EPDM. Éstos materiales presentan un envejecimiento mejor, por lo que, si han sido correctamente colocadas, pueden ofrecer una mayor durabilidad que las láminas asfálticas. También suelen presentarse en rollos de mayor tamaño (sobre todo el EPDM), lo que reduce el número de juntas a disponer entre láminas.

También resulta necesario mencionar las membranas líquidas, por su también gran aceptación por el mercado. Este tipo de membranas se aplican como si de una pintura se tratase, lo que nos da la clara ventaja de carecer de juntas en toda la cubierta. Su aparente fácil aplicación hace que todo tipo de “artistas” se lancen a su puesta en obra, obviando las recomendaciones de aplicación de los fabricantes y el hecho de que muchas veces estos productos forman parte de familias completas de varios productos que deben ser aplicados sucesivamente para garantizar la estanqueidad del sistema.

Entre estos productos merece la pena citar al poliuretano, el poliéster y las poliureas por sus buenas prestaciones y al clorocaucho por sus nefastos resultados. Este último material es plenamente desaconsejable para su uso en la impermeabilización de cubiertas.

clorocaucho en mal estado
Clorocaucho completamente agrietado

PUNTOS SINGULARES EN CUBIERTAS PLANAS

Nos referimos a todo tipo de encuentros de la impermeabilización con elementos puntuales de la cubierta tales como:

  • Juntas de dilatación.
  • Paramentos verticales o elementos pasantes de cualquier tipo.
  • Perímetros y bordes libres.

Estos puntos tienen su tratamiento específico según el tipo de material de impermeabilización que hayamos escogido. Es necesario indicar que la mayoría de las filtraciones en cubiertas suelen venir provocadas por una solución incorrecta de estos puntos singulares, por lo que es necesario prestar una especial atención a los mismos.

ACABADO Y PROTECCION FINAL

Si no vamos a dejar la membrana de impermeabilización vista, debemos ofrecer una solución de acabado y protección final a la cubierta, siendo las más habituales grava, pavimento o baldosas flotantes.

Si colocamos grava, debemos hacerlo siempre sobre un material geotextil que evite que la grava dañe la impermeabilización, y asegurarnos de colocar paragravillas en los sumideros para que la grava no penetre en los mismos.

Si colocamos pavimento, aparte de hacerlo igualmente sobre un geotextil debemos cuidar las juntas de dilatación del mismo, que no deben estar separadas más de 5 metros. También debemos cuidar que el material que elijamos sea apto para resistir heladas y que no sea resbaladizo.

Las baldosas flotantes se colocan sobre apoyos puntuales que las elevan sobre la impermeabilización (plots). Igualmente, debemos colocar un geotextil que evite el punzonamiento de la lámina impermeable.

CONCLUSION

Como hemos podido ver, las posibilidades de actuación son amplísimas en función del estado inicial de la cubierta y las prestaciones finales que se pretenden conseguir. En caso de pensar en acometer una actuación de este tipo, le recomendamos que consulte con un técnico cualificado que evalúe el estado de la cubierta, le ofrezca la solución más adecuada y se encargue de supervisar la obra.

Como siempre, os invitamos a usar la sección de comentarios para exponer cualquier duda que tengáis con relación al tema aquí tratado.

 

 

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