En un artículo de hace ya unos años hablamos acerca de las cubiertas de fibrocemento y las diferentes opciones que se presentan a la hora de proceder a la reparación de las mismas. Dicho artículo puede consultarse pinchando aquí.

A continuación vamos a actualizar dicho artículo, y a comentar algunas cuestiones planteadas en un documento recientemente publicado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo relativo al doblaje de cubiertas.

Este artículo, además de hablar del tema que su propio nombre indica, ayuda a clarificar algunos conceptos confusos y que no quedaban claros en la redacción de la normativa actual (RD 396/2006).

VIDA ÚTIL DEL AMIANTO

El primero de ellos es el relativo a la vida útil de los materiales que contienen amianto. La normativa actual indica que los materiales con amianto instalados antes de la prohibición seguirán estando permitidos hasta el final de su vida útil o su eliminación, siempre que estén en buen estado y no presenten riesgo de liberación de fibras de amianto al ambiente. Cuando uno de estos materiales haya alcanzado el final de su vida útil, hay que retirarlo conforme al RD 396/2006 y gestionarlo como residuo peligroso.

En este sentido, se entiende por vida útil el tiempo estimado que un producto puede realizar la función para la que fue fabricado. Es decir, el fin de la vida útil del material sería el momento a partir del cual, por su estado de deterioro o peligro de rotura y la consiguiente probabilidad de liberar fibras de amianto, puede llegar a comprometer la salud de las personas expuestas.

En el caso del fibrocemento, la vida útil estimada puede alcanzar alrededor de 30 – 35 años, contando desde el momento de fabricación del producto, y pasado ese tiempo iría deteriorándose y perdiendo propiedades.

Dado que la propia necesidad de tener que doblar una cubierta implica que hay una razón intrínseca por la que dicho cerramiento exterior ha dejado de cumplir sus funciones, se desprende que en estas situaciones, ha finalizado su vida útil y, por tanto, conforme a la normativa vigente, debería ser retirado por una empresa especializada siguiendo procedimientos seguros y aplicando las medidas preventivas indic­adas en el correspondiente plan de trabajo y sustituido por otra cubierta sin amianto.

Cubierta de uralita

ACTUACIONES ALTERNATIVAS A LA RETIRADA DE CUBIERTAS CON AMIANTO

Las actuaciones alternativas a la retirada de una cubierta con amianto serían 3: el doblaje, la estabilización y el encerramiento.

Se entiende por doblaje de una cubierta con amianto la actuación destinada a cubrir una antigua cubierta de amianto-cemento superponiendo sobre la misma una segunda cubierta (metálica o de otros materiales), en lugar de proceder a su retirada y sustitución por una nueva sin amianto. El doblaje es una operación distinta a las actividades de mantenimiento de una cubierta como pueden ser la reparación puntual de una gotera, la sustitución de una luminaria, la limpieza de canalones, la instalación de una antena, etc.

La estabilización se refiere a la aplicación de productos químicos sobre el material con amianto mediante pulverización a baja presión y/o inyección, de tal forma que se crea un recubrimiento sobre la superficie (estabilización por cobertura o sellado) o bien penetrando y ligando los componentes del material (estabilización penetrante o encapsulado).

Por último, el encerramiento, también denominado “encapsulado físico o confinamiento”, consiste en establecer una barrera física entre el amianto y los ocupantes, de una nave o local por ejemplo, mediante una nueva estructura

CLASIFICACION DE LAS ACTUACIONES A REALIZAR

El citado documento establece la siguiente graduación de actuaciones a realizar sobre una cubierta de fibrocemento desde el punto de vista de la seguridad:

  1. En primer lugar, considera la retirada del material y su sustitución por un nuevo material libre de amianto como lo opción más segura. Por un lado, obtendríamos una cubierta totalmente nueva, con la mejora de prestaciones que eso supone, y por otro lado el amianto se desmontaría y se gestionaría como manda la normativa vigente al respecto.
  2. En segundo lugar, considera las actuaciones de estabilización o confinamiento como alternativas a la retirada siempre y cuando el material se encuentre en buen estado de conservación. En caso de optar por esta opción, sería necesario diseñar, planificar y ejecutar de forma segura las actuaciones necesarias y adecuadas para estabilizar o encerrar el amianto-cemento de forma que se asegure que no se liberan fibras de amianto al ambiente y continúe en buen estado de conservación teniendo en cuenta las posibles perturbaciones futuras debido al entorno en el que se encuentra ubicado.
  3. Por último, se considera el mantenimiento del mismo, realizando únicamente actuaciones de conservación, hasta su retirada y eliminación al final de su vida útil. Esta opción implica, lógicamente, que el amianto-cemento se encuentre en buen estado de conservación, y que se realice un seguimiento de su estado para proceder a realizar otro tipo de intervención en el caso de que se detecte un empeoramiento de sus condiciones.

Cubierta chapa

INCONVENIENTES DE LAS TÉCNICAS DE DOBLAJE O ENCAPSULADO DEL FIBROCEMENTO

Se debe recalcar en primer lugar que la normativa actual no prohibe expresamente las técnicas de encapsulado o doblaje de cubiertas con fibrocemento, simplemente lo circuncribe a actuaciones con determinados requisitos, en primer lugar, y como ya se ha dicho, que el material con amianto esté en buen estado.

También debe tenerse en cuenta que aunque a corto plazo algunas de estas técnicas puedan percibirse como más económicas que la eliminación total del amianto en la cubierta, es necesario considerar que en el futuro habrá que retirarla completamente con el consiguiente incremento del coste, debido, entre otros aspectos, a la dificultad de separar las partes que contienen amianto de los elementos que no lo contienen y al aumento de la cantidad de residuos peligrosos a eliminar.

Igualmente, cabe considerar que la aplicación de productos encapsulantes o sellantes, así como el doblaje de las placas de amianto-cemento de la cubierta, pueden hacer, en el futuro, muy difícil su retirada mediante técnicas de desmontaje de las placas enteras sin rotura, debido al cambio de configuración y fijación de los elementos de la cubierta o a la adición de materiales sin amianto que unen las placas entre sí, etc. Los procedimientos de trabajo y las medidas preventivas y de protección necesarias para una futura retirada de la cubierta serán más complejos y requerirán más recursos, implicando siempre mayores riesgos y costes.

En cualquier caso, si se decidiera acometer una actuación de este tipo, se deben tener en cuenta que el trabajo implica manipular amianto, y por tanto deben realizarlos empresas competentes, inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA) y de acuerdo con un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral.

En cuanto a los principales inconvenientes de estas técnicas cabe citar:

  • En las técnicas de encapsulamiento es difícil controlar el grado de penetración del producto necesario para fijar las fibras y, en algunos casos, no se mantienen las características originales del material de la cubierta.
  • La técnica de doblaje no suprime la degradación posterior del amianto-cemento y puede eliminar la posibilidad de inspección visual que verifique el estado de conservación del material, dificultando la realización de cualquier tratamiento posterior de estabilización.
  • La aplicación de estas técnicas implica, generalmente, liberar fibras, particularmente en aquellas intervenciones en las que es necesario fijar o anclar elementos sobre las placas u otras estructuras de amianto-cemento, pudiendo suponer, en muchos casos, mayores riesgos de exposición que la propia retirada de las placas.
  • Las placas de fibrocemento son frágiles, persistiendo el riesgo de rotura accidental, lo que dificulta el mantenimiento posterior de la cubierta.
  • Es importante asegurarse de que tras la operación no penetre agua en el material encapsulado o encerrado. El peso adicional del agua absorbida o atrapada en la estructura podría causar la fractura y caída de la cubierta.
  • Se modifican las características estructurales de la cubierta, lo que deberá ser tenido en cuenta a la hora de realizar el proyecto para el tratamiento de estabilización o confinamiento de la cubierta (consecuencia del sobrepeso, escorrentías, efectos o succiones del viento, etc.), propuesta que deberá ser realizada por un técnico competente que garantice la viabilidad del mismo.
  • Se produce la ocultación de la presencia de un material con amianto, en caso de no registrar su presencia y no realizar la correspondiente señalización.

CONCLUSION

Como resumen de todo lo anteriormente expuesto y como conclusión final, debemos indicar que el doblaje o encapsulado de una cubierta de amianto-cemento únicamente podría considerarse, en determinadas situaciones excepcionales, cuando no son posibles otras opciones para gestionar ese material con amianto. En particular, es requisito imprescindible que el fibrocemento con amianto esté en buen estado de conservación y sea posible asegurar con fiabilidad la no liberación de fibras al ambiente.

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