Los aplacados de fachada en edificio de una cierta edad, ya sean piezas cerámicas o de piedra, suelan dar problemas de riesgo de desprendimiento de forma bastante generalizada. La causa más normal es que suelen estar recibidos únicamente con mortero de cemento, a veces reforzado con unas débiles varillas de acero que con el paso del tiempo suelen acabar corroídas.

Las dilataciones térmicas y la filtración de agua en el aplacado suelen acelerar el proceso, produciendo grietas, roturas, desprendimientos de dichas piezas.

En este caso traemos como ejemplo el aplcado de fachada de piedra de un edificio madrileño de tan solo 30 años de edad. En él vemos que los agrietamientos de las piezas de piedra son generalizados, con el consiguiente riesgo de caída sobre la vía pública de las piedras.

En la actualidad, los aplacados de fachada se reciben siempre, o al menos así debería hacerse, con fijaciones mecánicas, siempre en un mínimo de dos por pieza.

Se trata de una técnica que permite la reparación de tuberías enterradas de saneamiento o alcantarillado en mal estado, sin necesidad de tener que romper el pavimento y excavar hasta alcanzar la tubería, para posteriormente reponerlo. De esta manera, se consigue realizar la reparación de la tubería deteriorada en un plazo menor y con un coste más reducido, ya que se evitan este tipo de obras auxiliares.

El encamisado consiste básicamente en introducir un tubo nuevo de menor diámetro en el interior de la tubería deteriorada, de forma que las aguas sean conducidas por este nuevo tubo en lugar de por el antiguo, evitando así las grietas o roturas que el tubo dañado pudiera presentar.

Este sistema tiene como claro incoveniente la reducción de la sección útil de la tubería, lo que en determinados casos puede suponer una limitación para su empleo.

Por ese motivo se ha desarrollado un nuevo sistema a base de encamisado por medio de  una manga tubular flexible, que se adhiere a las paredes interiores de la tubería, gracias a la polimerización de una resina termoendurecible, previamente impregnada en la parte reversible de la manga.

Mediante este proceso conseguimos mejorar la integridad estructural de la tubería, la fluidez del agua, aumentar la elasticidad frente a presiones de la tubería y, sobre todo, hacer que desaparezcan las juntas de la  conducción, que a la sazón son los puntos más problemáticos en lo que a fugas se refiere.

Aislamiento de tuberiasCuando planteamos una obra que implica la reforma o sustitución completa de la instalación de fontanería, calefacción o climatización, una cuestión que muchas veces no se plantea, por desconocimiento o por cuestiones económicas, es la necesidad de que los conductos que vayan a transportar fluidos deben estar necesariamente aislados. Para aislar las conducciones, se emplean coquillas de espumas flexibles elastoméricas o de poliuretano.

Las ventajas de disponer aislamiento termico en las tuberías son:

  • Reducción del tiempo de espera de agua caliente, lo que implica un menor consumo de agua.
  • Mejora del rendimiento de la instalación, necesitándose un menor consumo de combustible.
  • Evitar la formación de agua de condensación en la superficie de las tuberías.
  • Reducción del ruido que pueden producir las tuberías por el flujo del agua o por dilataciones de los conductos.
  • Proteger la instalación contra congelaciones.

Comprar un piso implica desde su primer día un gasto de dinero: su mantenimiento. El propietario puede ser constante y llevar a cabo su mantenimiento con regularidad o, un método más español, dejarlo todo para última hora: la fecha inevitable de la ITE (Inspección Técnica de Edificios).

Sin embargo, empresas del sector aseguran que el mantenimiento de una vivienda puede llegar a ahorrar hasta el 40% del gasto a los diez años. Defienden que esta actuación continuada es mejor económicamente que si solo se actúa de manera correctiva cuando aparece la incidencia, especialmente en los edificios de más de 50 años.

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