Rehabilitación de tuberías mediante encamisado

Se trata de una técnica que permite la reparación de tuberías enterradas de saneamiento o alcantarillado en mal estado, sin necesidad de tener que romper el pavimento y excavar hasta alcanzar la tubería, para posteriormente reponerlo. De esta manera, se consigue realizar la reparación de la tubería deteriorada en un plazo menor y con un coste más reducido, ya que se evitan este tipo de obras auxiliares.

El encamisado consiste básicamente en introducir un tubo nuevo de menor diámetro en el interior de la tubería deteriorada, de forma que las aguas sean conducidas por este nuevo tubo en lugar de por el antiguo, evitando así las grietas o roturas que el tubo dañado pudiera presentar.

Este sistema tiene como claro incoveniente la reducción de la sección útil de la tubería, lo que en determinados casos puede suponer una limitación para su empleo.

Por ese motivo se ha desarrollado un nuevo sistema a base de encamisado por medio de  una manga tubular flexible, que se adhiere a las paredes interiores de la tubería, gracias a la polimerización de una resina termoendurecible, previamente impregnada en la parte reversible de la manga.

Mediante este proceso conseguimos mejorar la integridad estructural de la tubería, la fluidez del agua, aumentar la elasticidad frente a presiones de la tubería y, sobre todo, hacer que desaparezcan las juntas de la  conducción, que a la sazón son los puntos más problemáticos en lo que a fugas se refiere.

Aislamiento térmico de tuberías

Aislamiento tuberias

Cuando planteamos una obra que implica la reforma o sustitución completa de la instalación de fontanería, calefacción o climatización, una cuestión que muchas veces no se plantea, por desconocimiento o por cuestiones económicas, es la necesidad de que los conductos que vayan a transportar fluidos deben estar necesariamente aislados. Para aislar las conducciones, se emplean coquillas de espumas flexibles elastoméricas o de poliuretano. Continuar leyendo “Aislamiento térmico de tuberías”

Un buen mantenimiento de la vivienda puede ahorrar hasta el 40% de gastos

Comprar un piso implica desde su primer día un gasto de dinero: su mantenimiento. El propietario puede ser constante y llevar a cabo su mantenimiento con regularidad o, un método más español, dejarlo todo para última hora: la fecha inevitable de la ITE (Inspección Técnica de Edificios).

Sin embargo, empresas del sector aseguran que el mantenimiento de una vivienda puede llegar a ahorrar hasta el 40% del gasto a los diez años. Defienden que esta actuación continuada es mejor económicamente que si solo se actúa de manera correctiva cuando aparece la incidencia, especialmente en los edificios de más de 50 años.

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