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demolicion tabique

Muchas veces nuestros clientes nos plantean dudas acerca de la posibilidad de tirar un determinado tabique en un edificio antiguo, construido a base de muros de carga.

Como criterios iniciales a la hora de tomar esta decisión, en primer lugar, debemos diferenciar lo que es un tabique de lo que es un muro de carga. Como regla general, debemos pensar que estos últimos deben tener al menos 20 cm de espesor. Los muros de carga no se deben alterar jamás sin la supervisión de un técnico competente (arquitecto o arquitecto técnico). Al respecto, se puede consultar este otro artículo.

Si el espesor del elemento que pretendemos derribar es menor de los 20 cm citados, nos encontramos probablemente ante un tabique de distribución, en principio sin funciones estructurales, que puede ser derribado si es necesario.Esto dicho con las debidas precauciones, ya que siempre hay que comprobar que no haya ningún otro elemento constructivo cargando sobre el mismo.

Sin embargo, es habitual que en edificios antiguos, sobre todo en los que tienen forjados de madera, estos tabiques hayan entrado en carga a causa de la flexión de los forjados. Si esto es así, su derribo sí que podría acarrear la aparición de fisuras en el piso superior, o incluso comprometer la seguridad del forjado en cuestión si éste se encontrara dañado por la acción de la humedad o de los insectos xilófagos.

Para evitarlo, puede ser recomendable proceder al refuerzo del forjado superior de forma previa a la demolición del tabique.

Como siempre, os animamos a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

 

Nunca serán suficientes los medios que podamos disponer para asegurar la estabilidad y protección de un edificio colindante a una demolición. Será necesario un estudio previo de las construcciones para verificar hasta qué punto son independientes y asegurarnos de que en los aspectos que no lo sean habremos de separarlas sin ocasionar daños.

Pueden existir estructuras comunes, vigas pasantes, cimentaciones, etc...en las que no es posible la demolición de una parte sin que ello afecte a la otra. Más frecuentemente existirán elementos incrustados en ambos edificios que no podrán ser arrancados y requerirán de un corte más cuidadoso en la demolición. En todo caso, será necesario demoler por medios manuales las zonas más cercanas al edificio colindante de modo que se puedan apreciar mejor las implicaciones que van teniendo los trabajos.

Si embargo, en ocasiones el colindante presenta numerosas deficiencias por sí mismo que la desaparición de nuestro edificio evidencia y agrava precipitando el avance de unos daños que ya existían. Lo importante en estos casos es que se trata de daños que ya existían previamente, que se aceleran con la demolición del edificio colindante. Al respecto, existen varias sentencias que exoneran de responsabilidad a los agentes que intervienen en la demolición del edificio si demuestran documentalmente que el colindante ya presentaba varios daños.

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