El peor enemigo de la madera

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El agua.

Sin duda, lo peor que le puede pasar a la estructura de madera de un edificio es entrar en contacto con el agua, si no ha sido debidamente preparada para ello.

Un elevado contenido de humedad crea las condiciones necesarias para la aparición de hongos e insectos xilófagos que se alimentan de la madera, destruyéndola paulatinamente.

En la siguiente fotografía se muestran los daños que este ataque puede causar sobre las vigas de madera de un edificio.

Daños en forjado de maderaEn algunos casos, las viguetas prácticamente han desaparecido, anulándose su función resistente.

Además, en muchos casos, estos daños permanecen ocultos tras falsos techos o guarnecidos de yeso, de lo que se deduce de la importancia de realizar buenas inspecciones a fin de detectar lugares donde estos daños pueden residir.

En estos casos, las viguetas quedan inutilizables, siendo la única opción de reparación la retirada de las mismas y su sustitución por vigas de acero.

 

Humedades de capilaridad

capilaridad

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Una de las lesiones más frecuentes en edificios de cierta antigüedad son las humedades de capilaridad. Éstas consisten en la humedad del terreno que asciende a través de los poros de los materiales de construcción, hasta que entran en contacto con el ambiente exterior, evaporándose.

Su síntoma más característico es la humedad en la parte baja de los muros de plantas bajas y sótanos de los edificios.

Aparte de los problemas de salubridad y habitabilidad que esta lesión crea a las zonas afectadas, el tránsito de agua por el interior del muro va erosionando poco a poco tanto el mortero como el ladrillo, disgregándolo y disminuyendo su resistencia, lo que puede acabar provocando fallos estructurales del edificio.

Contrariamente a lo que se piensa, esta humedad no se soluciona colocando materiales impermeables sobre la pared, tales como enfoscados hidrófugos, pinturas impermeabnles, zócalos cerámicos o de plástico, etc…ya que de esta manera lo único que conseguimos es cortar el proceso de evaporación del agua, y que ésta llegue a aparecer en zonas todavía más altas del muro, afectando a mayor superficie del mismo.

Las técnicas más adecuadas para solucionar este problema son:

  • Aplicación de revestimientos macroporosos, a base de morteros especiales de mortero o de cal, que permiten la evaporación del agua sin disgregarse ni formar manchas. Es una opción barata, poco adecuada para espacios interiores a no ser que se produzca un aporte extra de ventilación, y no resuelve el problema del tránsito de agua por el interior del muro, por lo que la acción erosiva de la fábrica de ladrillo se sigue produciendo.
  • Drenaje: Se trata de alejar lo más posible el agua del muro afectado, mediante la construcción de una cuña drenante enterrada en la base del muro, ataguías, o pozos drenantes. No siempre es posible de ejecutar, y suele exigir una obra complicada.
  • Electroósmosis: El sistema tradicional consiste en la introducción de unas picas y unos conductores conectados a la red electrica que consiguen invertir el movimiento del agua, haciéndolo descendente en lugar de ascendente. En la actualidad ésto se puede conseguir por medio de ondas, por lo que no es necesario taladrar el muro. Es una solución completa y limpia, que no exige obra, pero sí un mantenimiento posterior.
  • Aireación por puntos: Consiste en la introducción de unos tubos perforados en la base del muro, que aumentan la superficie de ventilación del mismo favoreciendo así la salida del agua. Su principal incoventiente es el impacto visual que tiene sobre el muro.
  • Barreras impermables: Se trata de interponer una barrera que impida el ascenso del agua por nuestro elemento constructivo. Puede consistir en introducir una barrera física dentro del muro, o una barrera química a base de inyecciones de geles colmatadores de poros.

Como siempre, animaros a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

Controlar la ejecución de las obras

Si las obras que debe acometer precisan de proyecto técnico, se deberá constituir una Dirección Facultativa, que se encargará de la vigilancia de las obras tanto en su aspecto técnico como económico.

Si no es el caso, la Comunidad de propietarios deberá ejercer esta labor por su cuenta, vigilando que se ejecuten todos los trabajos presupuestados y que éstos se realicen con la debida calidad técnica.

También se deberán vigilar las partidas imprevistas, controlando que su ejecución sea procedente, a fin de evitar que el presupuesto se desvíe en exceso mediante la ejecución de obras que no son estrictamente necesarias para superar con éxito la ITE.

Se recomienda a las Comunidades de Propietarios que designen una comisión de obras para el seguimiento de los trabajos que esté integrada por vecinos que sepan algo de construcción y que le puedan dedicar tiempo al asunto.

Como siempre, animaros a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

 

¿A qué empresa contratar la ejecución de las obras?

Una de las decisiones más importantes durante todo el proceso de la ITE es la selección de la empresa que se encargará de ejecutar los trabajos. Esta decisión no puede ser tomada a la ligera, ya que de ella depende el buen resultado final de todo el trámite.

Los criterios que se deben tener en cuenta a la hora de cribar a las diferentes empresas que presentan precio para la ejecución de las obras son:

  • Solvencia técnica y económica: junto con la oferta económica, las empresas deberían aportar justificación de estar al corriente de pagos de tributos y cuotas de la seguridad social, así como aportar seguros de responsabilidad civil y certificados de calidad.
  • Referencias de obras anteriores: a fin de conocer si la empresa ya ha ejecutado trabajos similares a los que se pretende conocer.
  • Confianza: si alguno de los propietarios conoce directamente a la empresa, o alguno de sus trabajadores, será más fácil saber la profesionalidad de la misma.
  • Precios: es importante conocer que los precios ofertados estén dentro del mercado, ni por encima, ni por debajo.

El criterio económico suele ser el más empleado por las Comunidades de Propietarios, adjudicando la obra a la oferta más baja. Esta práctica entraña ciertos riesgos, ya que algunas empresas podrían presupuestar la obra con precios claramente por debajo del mercado, en pérdidas, para posteriormente transformarlo en ganancias durante la obra a base de modificaciones y partidas no previstas o no incluidas en su presupuesto.

Una buena práctica consiste en contar al menos con 6 presupuestos distintos, eliminar el más alto y el más bajo, hacer la media de los presupuestos que queden y adjudicar la obra al que más se aproxime a dicha media