Una manera de proteger la madera

En un gran número de rehabilitaciones de inmuebles, se detectan patologias en elementos de madera, tanto en los elementos estructurales como en los elementos de cubierta. Estas patologias suelen aparecer a la hora de acometer obras o cuando se realiza un informe de inspección técnica de la edificación o ITE.

La durabilidad de la madera, incluso la de la más resistente, no impide por si sola el deterioro causado por agentes bióticos o atmosféricos.

Estas circunstancias pueden evitarse con la aplicación de un producto protector y un adecuado sistema de aplicación en profundidad como es el tratamiento en AUTOCLAVE.

El proceso empleado en el autoclave ejerce un vacío que permite extraer el aire del poro en la madera para después introducir a presión un producto protector a base de sales hidrosolubles, hasta conseguir que la penetración sea profunda. Una vez concluido el proceso se realiza un vacío final para extraer el líquido sobrante y evitar exudados futuros del producto protector.

Como siempre, os animamos a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

La humedad puede acabar con la resistencia de la madera

Madera atacada por humedadCuando una viga de madera está expuesta a elevados valores de humedad, normalmente por fugas en las redes de fontanería y saneamiento, y esta humedad se mantiene por mucho tiempo, se crean las condiciones favorables para la aparición de insectos y hongos que se alimentan de la madera. La acción de éstos es letal, pues acaban minado completamente la resistencia de la madera.

La fotografía ilustra un trozo de una viga de madera de un edificio del centro de Madrid, de unos 100 años de antigüedad, que pudimos arrancar con nuestras propias manos de la viga.

Su resistencia era nula, y se deshacía en polvo en las manos.

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Entramados de madera y ladrillo

Entramado vertical madera y ladrillo

Entramado vertical madera y ladrillo

Los entramados verticales, también denominados telares, se emplean fundamentalmente para cumplir dos funciones estructurales: transmisión de las cargas verticales procedentes de los entramados horizontales o crujías superiores y resistencia al abatimiento de las líneas de carga, a las que sirve de diafragma, frente a la aplicación de empujes laterales o desestabilización de su base de sustentación. Ambas funciones se pueden simultanean cuando el entramado vertical se interpone entre dos crujías de direcciones perpendiculares.

El entramado de muro permite reducir la sección de muros de carga y diafragma. La resistencia se transmite de los forjados a las carreras, y de éstas a los pies derechos. El cuajado de fábrica forma cuarteles que permiten utilizar reducidas escuadrías de madera. Si estas escuadrías se adoptaran en pórticos exentos frente a las mismas solicitaciones, experimentarían pandeos y flechas por razón de su luz y su esbeltez.

El cuajado de fábrica aporta rigidez al conjunto frente a las acciones de fuerzas verticales y horizontales, pero, en modo alguno, está destinado a soportar directamente las cargas por degradación o ausencia de la armadura leñosa del entramado.

El reducido espesor que pueden adoptar los elementos de diafragma en comparación con el correspondiente de las divisiones verticales en lo edificios antiguos puede prestarse a confusión al identificarlos con lo que actualmente se denominan tabiques.

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Reparar vigas de madera

Daños en forjado de madera

Como ya vimos en una entrada anterior, la causa más frecuente de daños en las vigas y forjados de madera es la exposición a la humedad, ya sea por filtraciones desde el exterior o por fugas de las redes de fontanería y saneamiento. La humedad crea las condiciones propicias para la aparición de hongos e insectos que se alimentan de la madera, pudiendo llegar a desintegrarla completamente.

En cualquier caso, la primera medida a adoptar consistirá en eliminar la fuente de humedad que está causando los daños.

Ahora vamos a comentar las formas más habituales de reparar los daños:

  • Si el ataque ha sido muy severo, lo más seguro es proceder a la retirada y sustitución completa del elemento dañado. Lo más normal es colocar vigas de acero en su lugar, aunque también se podría colocar una nueva viga de madera.
  • Si el ataque se ha producido en una zona muy localizada, es posible plantear el corte de la zona dañada y colocar en su lugar una prótesis, ya sea con elementos metálicos o de madera. También se pueden emplear resinas especiales para reconstruir las zonas dañadas.
  • Si el ataque es leve, se pueden aplicar productos protectores orgánicos mediante inyección o pulverización.
  • Si el ataque se estuviera produciendo por la acción de las termitas, la solución es más compleja, ya que los daños suelen estar ocultos en el interior de la madera, complicándose su detección. Además, para eliminar completamente el problema sería necesario localizar el termitero, lo cual no siempre es posible. En estos casos, los tratamientos también pasan por realizar inyecciones en las piezas de madera y por intentar aislar el edificio mediante la inyección de productos especiales en los muros.

Los daños también pueden ser debidos a fallos mecánicos de la estructura, debido a una sobrecarga de la misma. En estos casos, lo normal es recurrir a refuerzos de la estructura.

  • Una opción es reforzar pieza a pieza, normalmente con elementos metálicos.
  • Otra opción es colocar una viga parteluz o jabalcones que reduzcan la distancia a salvar por las vigas.
  • También es posible, en el caso de forjados, colocar nuevas viguetas entre las existentes, de forma que se reduzca la carga a absorber por cada elemento.
  • También es posible ejecutar una losa de hormigón armado en la cara superior, y conectar las antiguas viguetas a la misma mediante conectores.

En todos los casos, se trata de técnicas complejas, que necesitan ser prescritas por un técnico competente que analice cada caso, de forma que se ejecute la opción más idónea funcional, estética y económicamente.

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