Si las obras que debe acometer precisan de proyecto técnico, se deberá constituir una Dirección Facultativa, que se encargará de la vigilancia de las obras tanto en su aspecto técnico como económico.

Si no es el caso, la Comunidad de propietarios deberá ejercer esta labor por su cuenta, vigilando que se ejecuten todos los trabajos presupuestados y que éstos se realicen con la debida calidad técnica.

También se deberán vigilar las partidas imprevistas, controlando que su ejecución sea procedente, a fin de evitar que el presupuesto se desvíe en exceso mediante la ejecución de obras que no son estrictamente necesarias para superar con éxito la ITE.

Se recomienda a las Comunidades de Propietarios que designen una comisión de obras para el seguimiento de los trabajos que esté integrada por vecinos que sepan algo de construcción y que le puedan dedicar tiempo al asunto.

Como siempre, animaros a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

 

Una de las decisiones más importantes durante todo el proceso de la ITE es la selección de la empresa que se encargará de ejecutar los trabajos. Esta decisión no puede ser tomada a la ligera, ya que de ella depende el buen resultado final de todo el trámite.

Los criterios que se deben tener en cuenta a la hora de cribar a las diferentes empresas que presentan precio para la ejecución de las obras son:

  • Solvencia técnica y económica: junto con la oferta económica, las empresas deberían aportar justificación de estar al corriente de pagos de tributos y cuotas de la seguridad social, así como aportar seguros de responsabilidad civil y certificados de calidad.
  • Referencias de obras anteriores: a fin de conocer si la empresa ya ha ejecutado trabajos similares a los que se pretende conocer.
  • Confianza: si alguno de los propietarios conoce directamente a la empresa, o alguno de sus trabajadores, será más fácil saber la profesionalidad de la misma.
  • Precios: es importante conocer que los precios ofertados estén dentro del mercado, ni por encima, ni por debajo.

El criterio económico suele ser el más empleado por las Comunidades de Propietarios, adjudicando la obra a la oferta más baja. Esta práctica entraña ciertos riesgos, ya que algunas empresas podrían presupuestar la obra con precios claramente por debajo del mercado, en pérdidas, para posteriormente transformarlo en ganancias durante la obra a base de modificaciones y partidas no previstas o no incluidas en su presupuesto.

Una buena práctica consiste en contar al menos con 6 presupuestos distintos, eliminar el más alto y el más bajo, hacer la media de los presupuestos que queden y adjudicar la obra al que más se aproxime a dicha media