reclamar vicios construccion

La Ley de Ordenación de la Edificación establece que las personas físicas o jurídicas que intervienen en el proceso de la edificación responderán frente a los propietarios y los terceros adquirentes de los edificios o parte de los mismos, en el caso de que sean objeto de división, de los siguientes daños materiales ocasionados en el edificio dentro de los plazos indicados, contados desde la fecha de recepción de la obra, sin reservas o desde la subsanación de éstas:

  • Daños estructurales: Durante diez años, de los daños materiales causados en el edificio por vicios o defectos que afecten a la cimentación, los soportes, las vigas, los forjados, los muros de carga u otros elementos estructurales, y que comprometan directamente la resistencia mecánica y la estabilidad del edificio.
  • Daños constructivos: Durante tres años, de los daños materiales causados en el edificio por vicios o defectos de los elementos constructivos o de las instalaciones que ocasionen el incumplimiento de los requisitos de habitabilidad del mismo.
  • Daños de acabado: En el plazo de un año, el constructor también responderá de los daños materiales por vicios o defectos de ejecución que afecten a elementos de terminación o acabado de las obras.

El plazo previsto para proceder a la reclamación frente a estos daños es de dos años a contar desde la fecha de aparición de los defectos.

Una observación importante a tener en cuenta con respecto a los daños estructurales es que, para que se encuentren dentro del plazo de 10 años de garantía, es necesario que comprometa la estabilidad y resistencia mecánica del edificio. Si no es así, se entendería como defecto constructivo, y el plazo para reclamar por el mismo sería tan solo de 3 años.

Como siempre, os animamos a que expongais cualquier duda relativa a este tema en la sección de comentarios. Intentaremos darle respuesta lo antes posible.

 


Corrosión en aceroUna patología inherente al acero y, desde luego la que se presenta con mayor frecuencia, es la corrosión metálica, que en la mayoría de los casos es producto de la acción del óxigeno contenido en el aire o en el agua sobre una estructura de acero sin tratar.

Para determinar el nivel de proceso de corrosión del acero, podemos considerar cuatro estadio progresivos:

  • Oxidación puntual superficial.
  • Capa de orín en superficie.
  • Exfoliación. El perfil se entumece y pierde cohesión, adoptando una estructura exfoliada en capas fácilmente separables.
  • Vaciado interior. la sección del nucleo central se vacía y el perfil aumenta su volumen, adoptando una textura hojaldrosa y que puede disgregarse manualmente.

Los dos primeros estadios son reparables. Para ello es necesario eliminar la capa de óxido por medios abrasivos, y proceder a la aplicación de una imprimación antioxidante.

Si observáramos que el proceso de corrosión ya se ha iniciado, pero aún es leve, se deberá aplicar un producto pasivante sobre el elemento dañado. De esta manera conseguimos estabilizar el metal y detener el avance de la corrosión. Posteriormente podremos aplicar una imprimación antioxidante.

Si llegáramos a los estadios tercero y cuarto, la lesión ya sería de gravedad, y requerirá, aparte de las actuaciones anteriores, el refuerzo del elemento afectado, o incluso su sustitución.

Zona ITE Arquitectos

AscensorEn primer lugar, es necesario que la Comunidad apruebe la instalación del ascensor en la Junta.

Para la instalación de un nuevo ascensor se requiere mayoría de 3/5 (de cuota de participación y de vecinos). Si su instalación tiene por objeto la supresión de barreras arquitectónicas porque hay vecinos discapacitados, basta el acuerdo de la mayoría (en realidad doble mayoría coeficientes y propietarios, con el fin de evitar que un único propietario con un coeficiente alto pueda imponer su criterio).

Una vez aprobado, deben contactar con un técnico competente para estudiar la obra. En este estudio se verá la ubicación más idónea del ascensor, y la obra a ejecutar, considerando si va a ser necesario ejecutar refuerzos estructurales, si va a haber que abrir huecos en forjados, las condiciones de accesibilidad del edificio tras la obra, etc...Con estos datos, se redactará el Proyecto Técnico necesario para solicitar licencia en el Ayuntamiento. Si el ascensor se va a instalar en fachada, es necesario realizar además un Proyecto de Obras de Urbanización, en el que se definirán las afecciones que la obra va a causar a la acera colindante.

Una vez redactado el Proyecto, la comunidad puede solicitar diferentes presupuestos a empresas instaladoras con el fin de evaluar el coste de la instalación sobre una misma base. Este procedimiento suele abaratar los costes y elevar considerablemente la relación calidad / precio con respecto a la tradicional forma del todo incluido que suelen ofertar algunas empresas instaladoras.

Una vez decidida por la comunidad de propietarios la empresa que realizará los trabajos, solo queda esperar a la concesión de la licencia municipal y comenzar los trabajos.

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Refuerzo de estructura con fibre de carbonoEl empleo de refuerzos con fibra de carbono en edificación, surge como una alternativa eficiente y económica a los sistemas tradicionales de platabandas metálicas. La necesidad de reforzar una estructura surge por diversos motivos: cambios de uso, asientos diferenciales, defectos de diseño o construcción, modificación de criterios ante la respuesta sísmica, pérdidas de resistencia por problemas de durabilidad, explosión, fuego, impacto, etc.

Los refuerzos de fibra de carbono pueden ser instalados rápida y fácilmente sobre superficies planas o curvas, alrededor de pilares y vigas, y en áreas de limitado acceso, interrumpiendo mínimamente la actividad de la instalación.

Esta tecnología se utiliza para incrementar la resistencia a tracción, compresión y cortante de todo tipo de elementos estructurales como vigas, pilares, muros y losas.

Sus principales ventajes son:

• Menor peso. Las láminas de fibra de carbono pesan 10 veces menos que el acero.
• Mayor resistencia. Las láminas de fibra de carbono resisten 10 veces más que el acero.
• Mayor flexibilidad.
• Facilidad de manejo (por su flexibilidad y poco peso).
• Facilidad de transporte (enrollada).
• Longitud no restringida, por lo que se eliminan los empalmes.
• Mejor adaptación a los soportes por su flexibilidad.
• Menor interferencia con el resto de elementos de la obra.
• Instalación muy rápida.
• No suele necesitar apeo.
• No sufre corrosión ni ningún otro tipo de ataque químico.
• Mejor comportamiento ante la fatiga que el acero.