La Consejeria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente de la Generalidad Valenciana ha aprobado el Catálogo de Soluciones Constructivas de Rehabilitación como documento reconocido para la calidad en la edificación. Este catálogo ha sido elaborado por el Instituto Valenciano de la Edificación (IVE) para facilitar a los profesionales las mejores técnicas que permitan reducir el consumo de energía en los edificios en rehabilitación.

Este manual propone a técnicos y usuarios las soluciones más eficientes, desde el punto de vista constructivo y económico, para mejorar el aislamiento y comportamiento térmico del edificio que vaya a someterse a una rehabilitación. A través de este tipo de manuales de apoyo a los profesionales, la Conselleria de Infraestructuras está impulsando la mejora de la documentación técnica y la información que se presta al sector, con el fin de facilitar su trabajo y promover una edificación sostenible y de calidad en la Comunidad Valenciana.

El Catálogo de Soluciones Constructivas de Rehabilitación recoge un amplio abanico de las tipologías de elementos constructivos que componen la envolvente térmica del parque edificatorio español, desde 1940 hasta 1980. Una vez identificadas las tipologías, se proponen las diferentes soluciones para mejorar energéticamente el estado inicial de los distintos edificios.

El documento contiene información relativa a las prestaciones térmicas alcanzadas mediante la intervención, y ofrece criterios para la selección de cada una de las soluciones propuestas desde el punto de vista no sólo de la idoneidad técnica, sino también de la viabilidad económica, la facilidad de ejecución y la eficiencia medioambiental.

Este catálogo puede consultarse aquí.

Los aplacados de fachada en edificio de una cierta edad, ya sean piezas cerámicas o de piedra, suelan dar problemas de riesgo de desprendimiento de forma bastante generalizada. La causa más normal es que suelen estar recibidos únicamente con mortero de cemento, a veces reforzado con unas débiles varillas de acero que con el paso del tiempo suelen acabar corroídas.

Las dilataciones térmicas y la filtración de agua en el aplacado suelen acelerar el proceso, produciendo grietas, roturas, desprendimientos de dichas piezas.

En este caso traemos como ejemplo el aplcado de fachada de piedra de un edificio madrileño de tan solo 30 años de edad. En él vemos que los agrietamientos de las piezas de piedra son generalizados, con el consiguiente riesgo de caída sobre la vía pública de las piedras.

En la actualidad, los aplacados de fachada se reciben siempre, o al menos así debería hacerse, con fijaciones mecánicas, siempre en un mínimo de dos por pieza.

Se trata de una técnica que permite la reparación de tuberías enterradas de saneamiento o alcantarillado en mal estado, sin necesidad de tener que romper el pavimento y excavar hasta alcanzar la tubería, para posteriormente reponerlo. De esta manera, se consigue realizar la reparación de la tubería deteriorada en un plazo menor y con un coste más reducido, ya que se evitan este tipo de obras auxiliares.

El encamisado consiste básicamente en introducir un tubo nuevo de menor diámetro en el interior de la tubería deteriorada, de forma que las aguas sean conducidas por este nuevo tubo en lugar de por el antiguo, evitando así las grietas o roturas que el tubo dañado pudiera presentar.

Este sistema tiene como claro incoveniente la reducción de la sección útil de la tubería, lo que en determinados casos puede suponer una limitación para su empleo.

Por ese motivo se ha desarrollado un nuevo sistema a base de encamisado por medio de  una manga tubular flexible, que se adhiere a las paredes interiores de la tubería, gracias a la polimerización de una resina termoendurecible, previamente impregnada en la parte reversible de la manga.

Mediante este proceso conseguimos mejorar la integridad estructural de la tubería, la fluidez del agua, aumentar la elasticidad frente a presiones de la tubería y, sobre todo, hacer que desaparezcan las juntas de la  conducción, que a la sazón son los puntos más problemáticos en lo que a fugas se refiere.

Comprar un piso implica desde su primer día un gasto de dinero: su mantenimiento. El propietario puede ser constante y llevar a cabo su mantenimiento con regularidad o, un método más español, dejarlo todo para última hora: la fecha inevitable de la ITE (Inspección Técnica de Edificios).

Sin embargo, empresas del sector aseguran que el mantenimiento de una vivienda puede llegar a ahorrar hasta el 40% del gasto a los diez años. Defienden que esta actuación continuada es mejor económicamente que si solo se actúa de manera correctiva cuando aparece la incidencia, especialmente en los edificios de más de 50 años.

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